Acabo de dejarla en su casa, que
cansado me siento, desearía que ella viera las cosas tan simples como yo. Carla
es vivaz, alegre y brilla como un sol en medio de la noche, roba las miradas a
donde quiera que va, extrovertida, segura de sí misma, muy femenina; su sonrisa
es contagiante, claro cuando quiere reír pues hablar con ella a veces se hace
un tormento, deja entrever sus celos y desconfianza yo al tratar de manejar las
cosas termino haciéndola resentir, es cansado soportarla cuando entra en ese
plan, si no fuera por lo maravillosamente bien que nos entendemos entre cuatro
paredes, ya hubiera dejado esto hace tiempo.
Melisa es más quieta, no irradia
la frescura de Carla, pero da paz, seguridad a quien esté con ella, alguien más
de casa, con carácter imponente eso sí, capaz de soportar lo que sea que le
haga con tal de quedarse a mi lado; algo menos agraciada pero que no deja de
ser atrayente, sin embargo los placeres que ella me brinda no son completos. Estaré
en su casa en 5 minutos.
No es la vida que quería vivir,
las engaño lo sé, no es algo de lo que me sienta orgulloso, pero tampoco se
siente tan mal, eso si tengo que cuidar que ninguna se dé cuenta, sobre todo
Carla, ella no toleraría ningún desliz, y la verdad no quiero perderla, a
ninguna de ellas, se complementan, me complementan…. Es difícil explicar mi
situación, queriendo de a dos.
Esta es mi pequeña historia y la iré relatando
según lo que suceda. Deséenme suerte
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