lunes, 13 de agosto de 2012

ANÉCDOTAS DE A DOS...


Acabo de dejarla en su casa, que cansado me siento, desearía que ella viera las cosas tan simples como yo. Carla es vivaz, alegre y brilla como un sol en medio de la noche, roba las miradas a donde quiera que va, extrovertida, segura de sí misma, muy femenina; su sonrisa es contagiante, claro cuando quiere reír pues hablar con ella a veces se hace un tormento, deja entrever sus celos y desconfianza yo al tratar de manejar las cosas termino haciéndola resentir, es cansado soportarla cuando entra en ese plan, si no fuera por lo maravillosamente bien que nos entendemos entre cuatro paredes, ya hubiera dejado esto hace tiempo.
Melisa es más quieta, no irradia la frescura de Carla, pero da paz, seguridad a quien esté con ella, alguien más de casa, con carácter imponente eso sí, capaz de soportar lo que sea que le haga con tal de quedarse a mi lado; algo menos agraciada pero que no deja de ser atrayente, sin embargo los placeres que ella me brinda no son completos. Estaré en su casa en 5 minutos.
No es la vida que quería vivir, las engaño lo sé, no es algo de lo que me sienta orgulloso, pero tampoco se siente tan mal, eso si tengo que cuidar que ninguna se dé cuenta, sobre todo Carla, ella no toleraría ningún desliz, y la verdad no quiero perderla, a ninguna de ellas, se complementan, me complementan…. Es difícil explicar mi situación, queriendo de a dos.
Esta es mi pequeña historia y la iré relatando según lo que suceda. Deséenme suerte

viernes, 10 de agosto de 2012

ELLA Y ÉL


ELLA: lo veo pasar, a veces de lejos, a veces a mi lado, es muy agradable para mis ojos, me parece atractivo. Es nuevo en el barrio, sé que vive cerca aunque aún no descubro donde.
ÉL: la miro de reojo, no quiero que note demasiado mi interés; me parece muy bella, casi como un ángel. Quizás me equivoque pero creo que su mirada expresa tristeza. Qué oculta?
ELLA: vi donde entraba la otra noche,  su casa está al lado de la mía. Lo vi con sus amigos, sonreía, me gusta su sonrisa.
ÉL: ella ya sabe donde vivo, en cambio yo ya sabía que ella era la chica de la voz melodiosa de la casa colindante, aquellas tardes de domingo cuando una canción cualquiera se escurría por el techo y las rendijas de la pared, desde entonces no me pierdo los recitales de domingo.
ELLA: si es mi vecino, ¿escuchará, mis alaridos al intentar cantar? Que graciosa situación, pero no le queda otra, me seguirá soportando. Ayer lo vi, otra vez con sus amigos, pareció mirarme por un instante, o fue mi imaginación?
ÉL: la vi el otro día, otra vez vi reflejado en sus ojos pena, me gustaría ayudarla, pero cómo?
ELLA: hoy es una semana que no lo veo, me gustaría preguntar por el, pero no me atrevo, quizás se mudó de nuevo…
ÉL: tuve que viajar, cuánto la extrañé, pero me crucé con ella en la mañana, y mi día se iluminó.
ELLA: regresó!!, me choqué con él, yo estaba muy triste, llevaba unos documentos en la mano, tropecé y se me cayeron, el los recogió y me los dio; era la primera vez que estábamos tan cerca y tanto tiempo, yo le había echado mucho de menos en esa semana, sus ojos se posaron en los míos, y no pude contenerme, lloré, a plena confianza como si tuviéramos una amistad de años; me abrazó muy tiernamente, consolándome como si se sintiera culpable por haberse ido, no me importaba nada en esos momentos solo nosotros dos.
ÉL: la tuve entre mis brazos, no sé porque la consolé, un extraño instinto nació en mí al verla llorar, me di cuenta q no solo algo había nacido, sino que estaba creciendo.
ELLA: nos vemos casi todos los días, y en las noches siempre a la misma hora, en la puerta de nuestras casas se forma un puente, ahí conversamos, sentados en penumbra, y hablamos de nosotros.
ÉL: mi amiga es lo máximo, tan tierna, tan dulce, me agrada conversar con ella y que podamos compartir nuestros problemas, me gusta oír su voz…
ELLA: mi amigo es el chico mas bueno que he podido conocer; me escucha, me entiende y me cuenta las cosas que él pasa; con él ya no siento la soledad de antes. Le conté de mi pasado, me dijo que era bueno saber que era humana y que podía cometer errores, solo tenía que aprender de mis caídas.
ÉL: me contó que una vez amó y se entregó por amor; aunque no se lo dije, me sentí muy celoso, pero a la vez comprendí su gran capacidad para amar. Yo en cambio, nunca he podido, quizás sea la primera vez.
ELLA: creo que me enamoré, no sé cómo describirlo, solo sé que lo siento, me gustaría saber si él siente lo mismo, por ahora es un enigma.
ÉL: no hay duda, estoy convencido que esto es amor, lo sentí desde la primera vez que la vi, y nuestra amistad solo lo ha nutrido día a día. Quiero hacérselo saber y saber los sentimientos de ella, se lo diré esta noche.
ÉL: hoy no salió, tampoco veo luces en su casa, quizás tuvo que salir con su familia de urgencia y no le dio tiempo a avisarme.
ÉL: es el tercer día que no acude a nuestra diaria reunión en su puerta, tengo una sensación desagradable, me gustaría preguntar a su familia, aún no me atrevo.
ÉL: es el final de un domingo, hoy no se escucharon sus hermosas canciones, todo es silencio en su casa, me siento muy triste por no verla, la extraño muchísimo.
ÉL: me atreví a preguntar por ti, tu papá con voz profunda denotando una franca melancolía, me dio una nota tuya, dijo que sabía que en algún momento vendría a saber de ti, dijo que la leyera en paz.
 Ella se fue, agregó; aquel día salió de casa a comprar, yo solo recibí una llamada que me decía que mi hija había sufrido un accidente de tránsito y fue llevada inconsciente al hospital,  de esa habitación fría y con olor a remedios no volvió a salir, no viva.
Las lágrimas le inundaron los ojos, ve a tu casa chico, fue lo último que dijo y cerró su puerta.
Tenía la sangre congelada, no pude creerlo, mi amiga, mi amada…. perdida!!
Fui a casa, me acomodé en mi cama, sentía al mundo hostil y amargo, tenía la nota entre mis dedos, y temía leerla:
ELLA: “quizás no me atreva a decirte esto frente a frente, pero al menos aunque no lo digo lo plasmo en un papel, Te amo y tu???”
ÉL: (con las lágrimas inundándole el rostro). Yo también mi amor, adiós mi bella niña, que Dios te tenga consigo. Iré a verte pronto.
ELLA: Amado mío, te estaré esperando.

martes, 7 de agosto de 2012

Doble juego


Volvía del instituto a carreras, me había olvidado del trabajo del cual era el último día de entregame repetía lo tonta que era por dejar el fólder en mi cama, y lo peor que otras dos personas dependían de ese trabajo; pero ya estaba en camino, faltaba poco.
De pronto, sentí una mano en el hombro, que por instinto me sobresaltó, giré, a punto de abofetear a quien osara tocarme, mas mi mano se quedó suspendida en el aire, petrificada; un rostro conocido iluminado por el sol: un antiguo amor.
Alguien a quien aún amaba. Se me estremeció el cuerpo, el sonreía, expresaba alegría, como si fuera su persona favorita en el mundo. Cuando al fin recuperé el habla pude saludarlo, nos pusimos a conversar de su vida, de la mía, aunque omitíamos el tema sentimental, al menos yo lo hice a propósito, no quería decir que tenía pareja.
Para cuando me di cuenta, llevaba mas de media hora conversando con él, recontra! Mi trabajo!, me despedí como pude, no sin antes darle mi número de celular a su pedido, quedó en llamarme.
Salvé como pude la nota de ese trabajo, mis compañeros estuvieron muy molestos conmigo, pero ya no podía retroceder el tiempo para no quedarme conversando con el, y es que si pudiese tampoco lo haría.
Cuatro días de agitada rutina, con espacios específicos para respirar, comer y hasta a veces asearme correctamente; rendida, dormía  recostada en el sofá, y como cuando uno quiere dormir todo hace bulla, el celular empezó a sonar, 1 timbrada, no voy a contestar, 2 da timbrada, no lo voy a hacer, 3ra timbrada, ya ni modo debe ser algo urgente; era él, otra vez muda, me invitó a salir ni corta ni perezosa acepté, quedó en recogerme en 10 min, me vestí como pude, y salí.
Fue una de las noches más placenteras que he tenido, fuimos a tomar helados, había olvidado la manera como nos compenetrábamos, el no paraba de hacerme reir, él tomó mi mano que estaba sobre la mesa y no la soltó, como si fuera de lo más natural del mundo, lo miré, pero él siguió hablando opté por dejarla ahí; salimos de la fuente de soda tomados de las manos, me acompañó a casa, conversamos en la puerta, hacía frío, noté que  temblaba, lo invité a pasar; no hay palabras que puedan describir lo que pasó, solo se que amanecí en su pecho extasiada, todo lo que creí superado me caia en la cara.
No nos dijimos nada de sentimientos, pero sé que los hay, lo veo casi todos los días, me habla y su mirada dice te amo, y yo viviendo una doble vida que ya no sé como parar.

LA PRIMERA HISTORIA DE DUDU


H
EL PERRITO Y EL HOMBRE
 abía una vez un hombre que paraba solo y triste, pues no tenía con quien compartir los días. Un día, mientras caminaba por la calle, se le acercó un perrito que empezó a olfatearlo y que se le cruzaba en medio camino. Al  principio  el perrito estaba asustado pero después se dio cuenta que aquel hombre era una buena persona y lo siguió.
Ese perrito se ganó el corazón del hombre, se hicieron los mejores amigos. Salían a pasear, y jugaban en la calle; le compraba comida muy rica y le enseñó muchos trucos, el hombre lo quería mucho y el perrito lo quería también.
Todo era felicidad para ese par, pero un día sin querer el hombre dejó la puerta abierta de su casa, y el perrito por curiosidad salió y se perdió. El hombre cuando llegó a su casa lo llamó, pero no aparecía, desesperado empezó a buscarlo y tampoco lo encontraba, puso avisos, repartió volantes, pero el perrito no estaba por ningún lado.
Dejó el trabajo por buscar a su amigo, y mientras caminaba las lágrimas se le caían, la gente pensaba que estaba loco, llamaba al perrito por todas partes mientras el corazón se le quebraba de dolor.
Pasaron varios días, y su amigo no regresaba a su lado. Recorrió toda la ciudad buscándolo, cansado y triste, se sentó en las escaleras de una iglesia, escondió su cabeza entre sus brazos y lloró mucho, salió un padre de la iglesia, y le dijo que Dios aliviaría su dolor, él un poco más tranquilo se fue a su casa.
En su casa se recostó en su cama, cerró los ojos, se estaba quedando dormido, sintió como si lo jalaran y lo besaran en la mano, creyó que era un sueño, abrió los ojos y encontró a su fiel amigo a su lado, la pesadilla había pasado. Desde ese entonces son inseparables.