La helada
noche congela los rincones de la habitación,
con su negrura
ensombrece mi ánimo;
mas,
es cuando vienes día por día con tu luz, tu resplandor;
y con besos
apasionados, me envuelves en tan añorada adicción,
dejas rienda
suelta al instinto, al sentimiento juntos;
para colmarme con
la bendición de tus manos;
dejándome el
sabor dulce de tus labios,
para soportar el día siguiente;
y en mi mente,
grabada,
una mirada tierna y deseosa de mi.
Aquí,
dentro del mundo
mágico, que nosotros creamos;
todo ocurre cada
noche,
a la hora que
llegas
y la oscuridad
temerosa de ti.... se va.
Deja que me sumerja en las profundas aguas y vuele en lo alto del cielo.
PB
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