domingo, 27 de octubre de 2013

TE BUSCO

Lo conocí haciendo las prácticas de la carrera, era todo lo que yo no, y me enamoré como adolescente, lo cual a mi edad y con mi experiencia era raro; lo veía de lejos, no me atrevía a acercarme, lo pensé lejano, pero sin darme cuenta él se acercó, quiso saber sobre mí, me pidió el número de celular y desde ese día empezó nuestro idilio. 
Hablábamos todos los días, luego salíamos a comer juntos, en fin, una cosa llevó a otra y dejamos rienda suelta a nuestras pasiones. Fue magnífico no podía más que enorgullecerme de él, siempre atento y cordial, yo sentía que en verdad era mío, años y vivencias juntos, conocí a su familia y él a la mía, todo estaba dispuesto y el paso más lógico se venía llegar, pero, fue cambiando, alejándose, ya no habían los detalles, ni los besos largos y tendidos, lo vi distanciarse poco a poco de mí, yo no podía hacerlo, me dolía, vaya que me dolía, mas no pude hacer nada. 
Una noche, la última que pasamos juntos, fue como si él no estuviera, lo enfrenté, me dijo que ya no sentía lo mismo, que me quería pero no era amor; mi mundo se vino abajo, no atinaba a decir palabra, mutismo total, luego solo le dije que hace tiempo lo había notado, él, me pidió su libertad, algo que yo ya esperaba, se la di. Pasaron los días, no llamó, no se arrepintió, no volví a saber de él, qué clásica historia!
 Un mes del asunto, aún lloraba por las noches y cuando estaba sola, y todas las mañanas nauseas, se me daba por comer mucho y luego devolver todo, empecé a sospechar, una tarde fui a un laboratorio cercano, sospechas confirmadas, tenía en mi vientre a un hijo, la ecografía demostró que crecía sano y fuerte, yo sola, sin su padre, qué hacer? Él terminó con nuestra relación, decírselo era como presionarlo a regresar, yo no quería que él lo viera así, él supongo era feliz con la vida que escogió, prueba de ello fue que nunca volvió a comunicarse; pero y mi hijo y nuestro hijo? crecería sin padre? Fue un dilema que me afectó muchos días hasta que tomé la decisión que creí correcta: yo cuidaría de mi hijo sola, después de todo madres solteras hay muchas. Así fue.
Han pasado seis años, mi hijo es hermoso, idéntico a quien amé y amo, su padre, pero de él no volví a saber más. Mi nene está en el colegio, escribe y habla sin cesar, un niño aplicado e inocente, lo adoro. He padecido mucho para poder conseguir un buen trabajo que me sirva para solventar los gastos de él y míos, pero ahora tengo soltura económica y el tiempo suficiente para dedicarme a él. 
Tráfico del demonio, mi niño en casa con la cuidadora, se quedará esperando más de la cuenta pues ese día no llegué a casa, un bus nos embistió dijeron, yo llevé la peor parte; no me di cuenta la  situación solo pensaba en regresar a casa, la realidad fue arrolladora, mi hijo se quedaba sin madre y sin nadie en el mundo que pueda velar por él. En medio de la nebulosa que significa estar muerta, inicié lo que sería mi última empresa: encontrar a su padre.
A decir verdad no me costó mucho ubicarlo, seguía en el mismo trabajo, casa y barrio; debo decir que en mi estado incorpóreo los viajes son mucho más rápidos, lo alcancé en su casa de salida, me dediqué a seguirlo, pero a pesar de lo mucho que me esforzaba, no lograba comunicación alguna, intenté miles de formas que había visto por televisión, pero no funcionaban, hasta que una de un millón me ligó, podía escribir en la empañadura de los vidrios y espejos, caso práctico.
Se pegó un susto casi de muerte, le escribí Soy Deny, en el espejo del cuarto de baño, salió corriendo, hacia su cuarto, agitado como estaba, reparó en el espejo de su ropero, y solté la noticia de frente: tu hijo te necesita. Se quedó helado, sentado al borde de su cama con el corazón en un hilo, lo meditó, él siempre fue así, luego del pánico, supongo que empezó a razonarlo, el siempre fue muy lógico, tomó aire, y me llamó por mi nombre, si eres tú dame una señal, volví a escribir: tenemos un hijo, te necesita; otra vez pensó, nunca me dijiste, recalqué: te necesita, dime dónde dijo,  y se lo describí.  Le seguí los pasos, fue a buscarlo, ni el esperaba que con solo verlo sus dudas se disiparan, era su imagen reflejada, cómo dudarlo así?.
Esa semana se dedicó a los trámites y la legalización de su paternidad, nadie dudó, además tampoco hubo persona alguna que lo reclamara como suyo, así que la custodia pasó a sus manos, yo me sentí aliviada; mi última noche, lo vi arropando a su hijo, luego en su habitación, rezó una plegaria: Dios bendice a Deny quien cuidó y crió a mi hijo con el sacrificio y entrega de una excelente madre,  cometió errores, pero supo salir adelante, te doy gracias por dejarme conocerla, perdóname por dejarla sola, bendícela y tenla a tu lado…. No tardó mucho en dormir y yo solo seguí la luz.

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