jueves, 31 de octubre de 2013

MANITO

A ti que dentro de tus sueños pusiste los míos propios,
que proyectaste una vida basado en la responsabilidad adquirida,
que subiste de grado en el escalón de la  hermandad.
Hoy ya vez cumplidas tus metas,
tras arduo esfuerzo trabajo y tras pie,
tras noches de desvelo e incontables padeceres.
Hoy mi orgullo en tu nombre se eleva, en mi corazón se exalta la  alegría;
una madre, en casa, de felicidad una lágrima derrama,
y en el cielo a un hombre llenas de emoción.
Por eso tres o cuatro palabras, te ofrezco;
reconociendo en ti hombre de bien,
y sobretodo dándote a conocer:
que míos son tus sufrimientos
y mas aún, tus metas también lo son. Te amo.

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