Te vì, corrí a tus brazos, te abracé y besé como si nunca lo ubiera hecho, larga, pausadamente aunque luego con sincera desesperación. Me acogiste en tu pecho, me envolviste en lo que yo creí la reciprocidad de sentimiento. Me dejé llevar por ese calor en una noche fría.
Sabía que era la ñultima vez que te vería, tuve un par de noches para pensarlo y al fin tomé una decisión, no debía seguir haciéndome daño con todo esto. Serían un par de días perfectos, ahí contigo, pero los últimos.
La noche fue muy apasionada, derrochamos y nos desbordamos de placer, hasta que la verdad salió a flote, sesgando el ambiente, tiñiéndolo de rojo sangre.
Las lágrimas te surcaron las mejillas, horadando en su camino a mi sentir, te desmedías pidiendo esperanza, mas la valentía recaudada por los problemas me volvieron inflexible, dura, por dentro el corazón se rasgaba. los primeros rayos de alba se asomaban, los ojos se cerraron, otra vez me acomodé en ti.
Debería seguir fuerte, no podía con un blando corazón tratar; tenía objetivos trazados, aunque ya no quería cumplirlos. Observé tu r ostro mientras dormías calmado en paz, si tan sólo yo pudiera tenerla.... Fueron milisegundos y me encontrñe en un mundo distinto, gris, oscuro, tétrico, pude verte en mis brazos, sangrante, agonizante, diciendo algo que no llegaba a entendery luego cerrando los ojos sin más respuesta NO! NO! NO!!!!!! Desperté muy sobresaltada, no quería perderte de ninguna forma, quizás podíamos empezar de nuevo?
La cercanía del momento hizoque la pasión volviera, y dimos rienda suelta a lo que teníamos, al principio yo rehusando, luego ya no podñia negarme a tanta emoción, sin embargo mostrabas duda, qué dudabas?
No entendí que pasaba, la esperanza la deseabas a largo plazo, no vi lo que se venía.
Dejar atrás las sombras y proponernos que todo sea mejor, un beso un abrazo y un hasta luego, la distancia corporal se tenía que dar.
Un presentimiento me revolvía las entrañas, una llamada me dejó en claro tu posición, el laejamiento era tu meta, rompiéndome el corazón, querías alejarte de mi; pediste tu deseo de esperanza mas ya no contesté, me limité a decir la despedida más cortés que pude, dame tiempo dijiste, yo corté.
No hay más que decir, entregué lo que pude dar, viviste tu presente acicalado en medio de mimos, bajo una visión acutal y a la vez de una sombra perenne; yo tonta, me ilusioné.
Te vas de mi vida sin boleto de retorno, pero contigo se van mis sueños y mi futuro feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario