lunes, 16 de abril de 2012

A LA INDIFERENCIA

El alma cansada tengo;
tanto desastre, tanta miseria,
veo a nuestro futuro entre limosnas y golosinas,
de calle en calle, de bus en bus...

Los veo entre cuevas,
inhalando su propia conciencia
contenida en una bolsa,
alimentada por el hurto de su moral...

Los veo entre gendarmes,
que observan con desgano
tonalidades rojo-azules,
de un cuerpecito intranquilo y desconfiado.

Casi al borde del colapso,
mi alma no lo aguanta.

Los veo, que mal que los veo;
en un cuarto oscuro
a expensas de un engañoso cuidador,
que cuida su instinto
y desprotege su inocencia.

Cuánto ahora, alma, tendrás que aguantar?
cuándo la indiferencia se acabará?
cuándo los niños,
volverán a jugar!!!.

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