miércoles, 29 de febrero de 2012

EL ÓSCAR

Y los ganadores del Óscar a mejor actor son ....... ta ta ta tannnnnnn: NOSOTROS!
Años y años de experiencia en actuación y aún creemos no ser capaces de ganarnos un óscar.
Qué es la vida sino una gran película, donde a todos nos dieron un papel que representar, y bajo una dirección fantasma pasamos el día a día?
Quizás les quede la duda, pero, alguna vez  no hemos tenido que aparentar sentimientos y reacciones que realmente no nos nacerían?
Proyectamos personas que no somos, nos escudamos en falsas personalidades; en el mejor de los casos dos, y muchas más veces, múltiples. Tenemos una personalidad para cada lugar y para cada grupo o para cada persona, para la familia, para los amigos, para los compañeros de trabajo o los de estudio; a las finales resulta como si usásemos una máscara en cada uno de nuestros escenarios.
No me crees? un ejemplo clásico: terminaste con el novio o la novia (o cualquier otra situación que te ponga de malas), lo único que querías era llorar o mínimo poner una cara de triste tremenda, pero llegas a tu casa te encuentras con tu mamá y cuando ella te pregunta qué tal tu día? pones tu mejor sonrisa y le dices que muy bien. Si, suele pasar...
Cuántas máscaras utilizamos a diario??? porqué nos es tan difícil ser nosotros mismos?? la respuesta se encuentra en que nos dejamos llevar por el qué es lo que quieren de nosotros y no lo que nosotros queremos para nosotros mismos; vivimos demasiado pendientes de EL QUÉ DIRÁN ,que de lo que realmente quisiéramos.
Desde pequeños empezamos a ser parametrados, no hagas esto aquí, no digas esto por allá.... vamos reprimiendo los verdaderos pensamientos lo que a la larga resulta en ser nuestra mejor escuela de actuación y como a los 20, (cuando pasa la adolescencia, que es la última etapa de nuestras vidas donde, ayudados por el ímpetu que nos dan las hormonas, peleamos por ser los directores y guionistas de nuestra propia película) salimos graduados con título honorífico, nominados a los premios de la academia, solo que no lo sabemos.
Hacemos tan bien nuestros papeles, que ya ni siquiera nos damos cuenta de cuándo somos nosotros; y es que a veces, como previo ensayo, actuamos para uno mismo.
Muchos bajo cuenta del alcohol o sus derivados, dan rienda suelta a sus verdades; es ahí, creo, que uno empieza a conocerse mejor. Esa sensación, de ser uno mismo, es tan agradable, que por eso existen las adicciones; todo por no ir en contra de la sociedad porque no han puesto un chip en la cabeza  con el refrán "pez que va contra la corriente, muere electrocutado".
Opiniones de expertos dicen que parece no haber elección, que sea quien sea, que nos puso en esta película, se encargó de que firmáramos un contrato, con la cláusula de NO RENUNCIAR, para cualquier impugnación necesitamos un abogado, al que por mala suerte no podemos pagar.
Prefiero no creer en ello, y pensar que en algún momento, fuera de las cuatro paredes acostumbradas (y absolutamente sola), podré ser yo misma, sin preocuparme por qué piensen los demás; o si en ese día elegí no seguir el guión acostumbrado; quizás busque otro director u otro guionista, la idea es sentirme dueña de mi propia vida y no solo un día, sino para toda la vida...

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