miércoles, 8 de octubre de 2014

SINCERA ENVIDIA

Mi amor sabes? he conseguido el trabajo más lindo del mundo, excelente clima laboral, puedo desarrollarme en mi campo porque me dan capacitaciones, horario flexible, y lo que es mejor, una paga grandiosa! ya veras que tu algún día conseguirás lo mismo y sabrás lo que se siente.
Sonríes, le felicitas muy animosamente, lo abrazas y celebran juntos su mágico orgullo, pero en tu mente .... aparece (otra vez), primero frágilmente luego se vuelve tangible, la idea de asesinarle y murmuras: mal%%@$$#%, sin#@$#^#, Coj*&@%^@ (pero no te escucho, q pena); y luego a solas contigo mismo, te preguntas, cuando empezó a nacer semejante idea, a la vez que le vas dando forma y agregando detalles: un cuchillo... (muy sanguinario), pastillas... (difícil conseguir receta), tirarlo de las escaleras... (mmmm puede ser) y, situaciones como esas.
Todo empezó cuando el tuvo mejores cosas que tu, un viaje, vacaciones, más dinero, un auto, lo que sea que tu solo vez en sueños; claro, él se encargo de restregarte lo bonito y maravilloso que es, es su naturaleza, dicen; entonces, quien nos puede culpar de la nuestra?
Obvio que lo quieres, le deseas lo mejor, sabes que esas cosas se pueden compartir, pero en el fondo (superficialmente) de tu mente, tu quisieras ser el protagonista de esa novela donde las cosas te salen bien y a tu gusto, en otras palabras quieres robarle el zapato! con el respectivo puntapié al anterior actor, pensando que tu aprovecharías mejor el papel. (ojo esto no altera la relación en NAAAAAAAAAAAAAADA).
Luego de varios días de sincera envidia, te das cuenta que el mundo es como es y no puedes cambiarlo, sobre todo cuando se cayó de las escaleras y se partió un brazo, en esos momentos, y solo en esos momentos te das cuenta que tienes todo lo que quieres y el todo lo que se merece. 

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